Los murales infantiles son una manera atractiva de decorar las habitaciones de los niños. En un comienzo fueron utilizados para hacer más llamativas las paredes de guarderías o salas de hospitales. Pero hoy en día es muy común ver un dormitorio infantil decorado con un alegre mural.
Hay distintas formas de plasmar una idea en una pared. Se pueden comprar los murales infantiles listos para colocar, pintarlos uno mismo o armarlos con vinilos adhesivos. Si el usuario no tiene espíritu de artista y no se anima a pintar el mural, siempre existe la posibilidad de contratar a un especialista para que plasme las ideas de manera profesional.
Para el dormitorio de un bebé se aconseja utilizar murales infantiles con combinación de colores cálidos con colores suaves, como celeste y amarillo o verde pastel y rosa. Asimismo es preferible elegir un dibujo que resulte atractivo cuando el niño o la niña hayan crecido para mantener el mismo diseño. En este caso puede resultar útil utilizar vinilos autoadhesivos que pueden ser sustituidos en las distintas edades del pequeño.
Existen infinidad de diseños de murales infantiles: imágenes genéricas, como animales, piratas o hadas, o relativos a los personajes de ficción más populares, como Mickey Mouse, los protagonistas de Cars o Toy Story o la clásica Hello Kitty. La elección de un diseño dependerá de los gustos y simpatías de cada niño.
El tamaño de la habitación determinará la dimensión de los murales infantiles. Si es un ambiente pequeño, se recomienda que el mural ocupe una sola pared o un rincón; en cambio, si se trata de una habitación de gran tamaño puede decorarse más de una pared o incluso la totalidad del espacio.